miércoles, 23 de junio de 2010

Otra historia que se va al cajón.

Aguantás, aguantás hasta que no das más. En ese mismo instante podés safar, mandar todo a la mierda, putear a la última persona con la que hablaste (chateaste) o prender un cigarrillo e intentar escribir algo.

¿Qué me pasa si hace unos días estaba a pleno y era el tipo más tranquilo del mundo? ¿Por qué de a ratos perdí el control y se me fue todo a las nubes?


Bueh, ya me tranquilicé un poco. ¿Sabés qué? Me cansé y no preciso darte motivos. Es increíble que me haya cansado antes de intentarlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

porque derrapaste sin darte cuenta... por eso.
sumame al derrape. estoy harta y no se de qué!!! ja!
besos para vos bello!

Uno de por ahí dijo...

Otros para tí morocha.